En esta guía encontrarás información práctica y actualizada sobre sexshops, juguetes sexuales (incluidos consoladores), prácticas BDSM y el rol del coach sexual. Está pensada para personas y parejas que desean explorar con seguridad, mejorar su placer y elegir productos y profesionales con criterio.
Hecha en base a fuentes recientes y recomendaciones de salud y comunidad, la guía cubre materiales, limpieza, privacidad de los juguetes conectados, principios de consentimiento en BDSM y diferencias clave entre coachs y terapeutas sexuales. Lee con atención las secciones de seguridad y privacidad antes de comprar o compartir juguetes.
Juguetes eróticos: tipos y materiales
Los juguetes sexuales actuales abarcan una amplia gama: vibradores, consoladores rígidos o flexibles, plugs anales, estimuladores de pareja, bolas Kegel y juguetes inteligentes que se conectan por app. Cada tipo tiene usos y precauciones distintas según su diseño y función.
El material importa: los no porosos (silicona de grado médico, vidrio, acero inoxidable, ABS) son más fáciles de higienizar y, por tanto, más seguros para uso compartido si se limpian correctamente. Los materiales porosos (jelly, TPE/TPE, algunos geles) pueden retener bacterias y lubricantes y suelen recomendarse solo para uso personal o con preservativo.
Al comprar, busca etiquetas como “medical-grade silicone” o indicaciones de resistencia al agua (IPX) si piensas lavar o sumergir el dispositivo. Evita productos sin información clara sobre materiales o que vengan etiquetados solo como “novelty” sin especificaciones de uso corporal.
Consoladores: uso responsable y compatibilidad
Los consoladores vienen en muchas formas y tamaños; elegir uno adecuado depende de comodidad, experiencia y propósito (estética, anatomía, juego anal vs vaginal). Para el juego anal, prioriza una base ancha o tope para evitar que el objeto se pierda internamente.
La compatibilidad con lubricantes es clave: con silicona sólida (100% silicone) es mejor evitar lubricantes a base de silicona porque pueden degradar la superficie con el tiempo; los lubricantes a base de agua son una opción segura para la mayoría de materiales no porosos. Para juguetes de vidrio o acero, cualquier lubricante suele ser seguro.
Cuando compartas consoladores entre parejas o entre zonas (de anal a vaginal), usa preservativos nuevos o higieniza a fondo entre usos para evitar transferencia de bacterias u organismos. Si sueles alternar entre prácticas anales y vaginales, cambia preservativo o limpia el juguete antes de cambiar de zona.
Juguetes conectados y privacidad: riesgos y buenas prácticas
La llegada de los “smart toys” o teledildonics ha ampliado posibilidades (control remoto, sincronización con contenido, parejas a distancia) pero también ha traído riesgos de seguridad y privacidad.
Investigaciones y reportes recientes han documentado fugas de datos y vulnerabilidades que permitían exponer información de usuarios o incluso secuestrar cuentas; casos mediáticos han forzado a algunas empresas a parchear apps y servicios, y han puesto en evidencia la necesidad de cifrado, buenas prácticas de autenticación y transparencia en el tratamiento de datos por parte de fabricantes.
Consejos prácticos: mantén el firmware y la app actualizados, usa cuentas separadas o emails dedicados si te preocupa la privacidad, activa la verificación en dos pasos cuando esté disponible, y considera elegir dispositivos de fabricantes con políticas de privacidad claras y sin recolección excesiva de datos.
BDSM: consentimiento, seguridad y modelos aceptados
En BDSM, el principio fundamental es el consentimiento informado: antes de cualquier escena se negocian límites, prácticas permitidas y señales de seguridad (p. ej. sistema de semáforo: verde/amarillo/rojo). La comunicación explícita reduce riesgos y aumenta el placer compartido.
Dos marcos habituales son SSC (safe, sane, consensual) y RACK (risk-aware consensual kink). SSC enfatiza que las prácticas deben ser seguras y sensatas; RACK pone foco en la consciencia del riesgo y la responsabilidad de quienes participan. Organizaciones y comunidades recomiendan formación práctica y preparación (primeo auxilios, uso de tijeras de seguridad, consensos escritos cuando convenga).
Siempre implementa aftercare (cuidado post-escena) y ten un plan de emergencia para actividades de mayor riesgo. Evita implementar prácticas que desconozcas sin supervisión de alguien experimentado y formado.
Sexshop y coach sexual: elegir productos y profesionales
Un buen sexshop ofrece información clara sobre materiales, guías de limpieza, opciones de tallas y un servicio que respete la privacidad del comprador. Tiendas reputadas también suelen ofrecer marcas con certificaciones de materiales y garantías de fábrica.
Respecto a profesionales, el coach sexual y el terapeuta sexual no son lo mismo: el terapeuta sexual es un profesional de la salud mental con licencia (y en muchos casos acreditación por entidades como AASECT) que trata disfunciones y traumas; el coach sexual está más orientado a objetivos prácticos, educación y mejora del placer, y no requiere la misma formación clínica. Si hay historia de trauma, depresión o problemas médicos, lo recomendable es acudir a un terapeuta acreditado.
Al contratar un coach, revisa su formación, reseñas y política de confidencialidad; pide una primera consulta para evaluar encaje y límites profesionales. Para terapia, verifica licencias y experiencia en sexualidad humana.
Mantenimiento, limpieza y almacenamiento
La higiene de los juguetes es esencial: lava antes y después de cada uso según el material (agua tibia y jabón neutro para la mayoría; hervir o usar lavavajillas solo en piezas no motorizadas y etiquetadas como seguras). Las piezas porosas deben usarse con precaución y preferentemente con preservativo para compartir.
Para juguetes motorizados, evita sumergir componentes con batería o puertos de carga; limpia con paños húmedos y seca completamente. Guarda cada juguete en su bolsa o funda individual para evitar reacciones entre materiales y acumulación de polvo.
Revisa periódicamente el estado (grietas, decoloración, olores extraños) y reemplaza juguetes dañados. Mantén lubricantes cerrados y dentro de su vida útil; algunos lubricantes a base de silicona o aceite pueden deteriorar ciertos materiales.
Consejos finales para compradores y usuarios
Investiga marcas y lee reseñas independientes; desconfía de productos sin información técnica. Fija un presupuesto, pero no sacrifiques calidad por precio cuando se trate de salud y seguridad del cuerpo.
Si exploras prácticas nuevas (BDSM, teledildonics, juego anal), hazlo gradualmente, documenta acuerdos y, cuando proceda, busca cursos o talleres impartidos por profesionales o comunidades con buena reputación.
Si experimentas dolor persistente, reacciones adversas o problemas emocionales tras una práctica sexual, consulta a un profesional de la salud o a un terapeuta sexual acreditado para evaluación y apoyo.
Conclusión: la exploración sexual puede ser segura, placentera y enriquecedora cuando se combina información fiable, productos de calidad, respeto por el consentimiento y prácticas de higiene. Los sexshops y coaches sexuales son recursos útiles si eliges con criterio y priorizas tu salud física y emocional.
Antes de comprar o probar algo nuevo, revisa materiales, instrucciones y la política de privacidad si el producto está conectado. Para dudas complejas o problemas de salud sexual, busca profesionales acreditados.
